Indicios de Actualidad

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viernes, 25 de julio de 2014

ALMAS VECINAS

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Hay escritores publicados y premiados y no por ello son del todo conocidos. Hay los que sin pasar por los ojos de los lectores gozan de fama indescriptible.

Habemos los que no sabemos desatarnos de la circunstancia y los que son en sí mismos lo que ya Ortega y Gasset apuntaba: snobs en constante búsqueda y construcción de la propia.

Esta vez quiero compartir un poema que, a mi juicio, goza de una fuerza y una solidez descomunales, de esas que solo pueden surgir del alma. Ya quisiera leer más textos de escritores mexicanos coetáneos o más jóvenes con la honestidad y desgarro espirituales que hallo en este texto como en su autor, Manuel Pérez- Petit (algo tendremos de parientes por causa de su apellido materno) de quien no quiero decir mucho, porque temo que no le haría debida justicia.

Coetáneo, español (perdón, catalán) de origen, avecindado en México por causa, como les pasa a tantos, de enamorarse de lo que esta maravillosa, prodigiosa tierra nuestra ofrece y muchas veces quienes somos oriundos de ella no aquilatamos, tuve ocasión de conocerlo, de tratarlo unas pocas veces por motivo de laborar para él y su editorial Sediento Ediciones algunas dictaminaciones de libros. Su semblante afable empero ligeramente adusto me reveló desde la primera impresión un alma decidida, aventurera, melancólica y colérica, ingredientes estos necesarios para hacer de la mezcla literaria verdadero polvorín. Periodista de profesión, poeta por vocación, pluma de buena cepa, déspota para algunos (ni yo me salvo de que me tachen con semejante adjetivo, ya se ha visto y lo he comentado) su grado de exigencia en lo que la palabra y sus usos se trata lo hacen un escritor y un editor un poco a la vieja usanza; lo que es bueno para unos y no tanto para otros. ¿Buen amigo? Quizá, no lo conozco tan a fondo.

Confieso que, aun cuando tenía noticias de su regular fama y nombre, en realidad desconocía su obra. Es apenas cuando ha estado soltando aquí algunos poemas suyos que me he ido acercando aún más que cuando le estreché personalmente la primera vez.

Este poema en particular me ha colocado en una posición peculiar, parafraseando el dicho, entre el espejo y la pared. Porque encontrarme un extranjero que se sienta, como decía un amigo cubano de mi padre, más mexicano que el pulque no es frecuente y me conmueve hasta el corazón mismo del agave. Más cuando se expresa con la fuerza y precisión con que este poeta lo hace. Me atrevo a decir, aun habiendo leído poco, que estamos ante un escritor que cae en la descripción de Unamuno para quien la densidad de la palabra lo era todo.

Es este un poema denso por sustancioso. Es este, lo aseguro, un poeta denso por su gravedad y su soltura, complejo en su simpleza y simple en su proposición.

Disfruté conocerlo y ojalá el trato se prolongara, a pesar de mi encierro. Le entregué con posibilidad de publicación mi Laberinto Bestial 1. Semillero de Indicios. Le vio potencial y también coincidió en la necesidad de enmiendas menores (que no hice para la autopublicación, pero sí he efectuado para una segunda edición). No supe si finalmente cabía en sus intereses, pero poco importa, porque al fin somos bestias que abrevamos en el mismo venero de la, como calificó Octavio Paz, libertad bajo palabra.

Dolor de México
De Mi pensamiento (2005-1011, incluido en Sin tierra soy, 2013, Tintanueva ediciones)

Manuel Pérez-Petit mirando el Templo Mayor
de los mexicas en México, D.F. Agosto 2010.
Imagen: Search Pofy
Sé que me callarán hasta los huesos,
que es mi deber ser mudo aunque mi lengua
explote con serpientes y con gatos;
que en este levantar de la hemorragia
debo tragarme entero cual cicuta
este dolor que siento y nadie siente.

Manuel sin tierra soy, y así me aguanto.
Se puede preguntar, pues hay respuestas
deseando borbotar a nuestro encuentro
en esta nopalera del camino
y bajo el sol que mata ya es mi apuesta
apostar por el sol que resucita.

Yo soy mitad durazno medio tuerto,
de corazón helado y reclamante,
ser de mieles cuajadas de tristezas,
nave desvencijada y con espinas,
apenas un proyecto, apenas nada,
reventado de erratas sin sutura.

Yo soy un ser sangrante sin remedio,
yo nací defectuoso y esto es crónico,
y más desde que piso nuestra tierra,
la tierra prometida, Tenochtitlan,
amor de mis amores, y si pesa,
recomiendo camotes y ajo y agua.

Yo soy el megalómano si opino,
la piedra en el zapato que anda solo, 
otro nuevo Cortés y otro Alvarado,
el que contrasentido se encamina
en una meteórica carrera
dedicada a medrar y a ser insulto.

Yo soy el alacrán que quita el sueño,
una especie de chinche maliciosa,
un chapulín incómodo y chocante
que aparece de pronto entre las sábanas,
llenándolas de olor a puro caño,
el escamol perdido y la urticaria.

Yo soy un ser molesto por ser libre;
por venir de los mares que cruzaron
quién sabe quién y qué tristes torturas,
y aunque de la chingada sea mi padre
también soy hijo pródigo y querido,
y en la patria común de la palabra.

Yo soy el pinche ser que siempre ofende,
el que impone lecciones y se arrastra,
y, en lugar de humillarme y ser soluble,
voy dictando doctrinas de otro mundo,
que siento que es peor que en el que vivo,
a este país de fuego, edén del agua.

Y aunque deba callarme no me callo,
pues no me da la gana, y que expatríen
mis huesos en el hueco de este pino
el puñado de amigos que aún no tengo,
los que cosen mi boca, los censores,
negando libertades que son mías.

¿Qué pinto, pues, joder, en el dolor
y cuando este dolor no siendo mío
es más mío que el duelo enlutecido
que envuelve a lo que amo en esa manta
podrida por un virus de ignominia
y en la que estando todos yo no quepo?

No soy indiferente a tanta sangre
ni al duelo vergonzoso establecido
por lo institucional que se denigra,
y en la revolución a que me apunto
espero hallar un hueco respirable
para mi ser de apátrida cansado.

Y al llanto que me clama y moviliza
por un México limpio de dolores
me alzo y alzo mi lápiz y este puño
de corajudos versos, manos blancas,
banderas de silencio y ventanales,
-y ya me vale madres qué digáis-,
me alisto de inmediato a la batalla,
con la sola defensa de mi pecho,
y quiero ir al frente para siempre,
a vuestro lado, al tuyo, así a morirme,
por esta causa noble de la patria,
y por mucho que pese a quien le pese,

mi grito es: ¡Viva México, cabrones!


miércoles, 3 de abril de 2013

HACEDORA DE ENSUEÑOS

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Debo a mi buena amiga cibernética (ojalá algún día podamos estrechar manos, cruzar bocas y miradas y entregarnos al tiempo) Atenea Lara, con quien coincidí en Facebook, el siguiente cartón de una ironía filosófica estupenda. Es un buen cartón, pero del que, tal vez, muchos pueden hacer una lectura equivocada. 


El que una escultura se levante a "hacer" (quién sabe qué y cómo) no vuelve al concepto que representa el mejor. ¡Cuánta gente hay que hace por hacer!, ya por inquietita, por impaciente y no nada más por perseguir un objetivo concreto.

Por otro lado, no todo el que se detiene a meditar lo hecho y por hacer adopta la mejor postura (y no me refiero a la física). Pensar también es un hacer. Todo acto es un hacer, así se trate del más aparentemente pasivo.

Los seres humanos hemos entendido muy mal la diferencia entre acción y pasión. A la segunda le damos el valor exactamente contrario, por ejemplo, al hablar de la pasión amorosa: un amor ardiente, desenfrenado, lo llamamos apasionado, cuando no lo es en realidad, sino al contrario es llevar a efecto, a la práctica activa lo que previamente, en la pausa que significa la pasión fue acumulándose en la forma de energía, de emoción hasta alcanzar tal punto bullendo que se hace difícil si no imposible impedir su estallido "pasional" (origen de la acción).

Infusión
Yo no conozco ninguna escultura llamada así "The Doer" (El hacedor), ojalá algún lector me dé luz al respecto y me permita ampliar en consecuencia el elogio de la lectura de este cartón y de lo que, derivado de su disfrute, he hallado a continuación. Pero sí conozco, entre mis pasiones que mueven a mi alma a la acción pensativa, reflexiva obras tan elogiables como las siguientes:


Aunque la idea de una infusión pueda parecer pasiva, en la profundidad de la meditación está el motivo de infundir en las cosas el alma de quien las piensa. Algo que bien sabe también "El hacedor de guachipola".

"El hacedor de guachipola"
Guachipola es un barbarismo, no es una palabra que exista. Deriva de un error de pronunciación del término usado en Ecuador para denominar al aguardiante de caña: guachicola. Tampoco debe confundirse con la palabra "guaripola", como se llama en Chile al bastón o la persona de mando con que se dirige un desfile. En esta pintura y siguiendo con la idea original de este Elogio de la Lectura, la propuesta de diferenciar al pensador del hacedor descansa en los efluvios motivadores que colocan al hombre entre la embriaguez adormecedora y la efusividad deshinibida por causa del espíritu de la caña. El mismo espíritu que, metafóricamente, empapando el bastón de mando puede ser soporte del meditabundo o potenciador de la acción con rumbo.

"El hacedor de Máscaras" por
Carlos Orduña Barrera
De esta manera empieza uno, en esa búsqueda de justificar la reflexión que mueve a la aventura. Y navegando en esa tarea me he topado con el blog del taller "El hacedor" dedicado a la escultura y artes manuales.

Por supuesto salta a la memoria la compilación de narraciones, ensayos breves y textos poéticos más íntimo de Jorge Luis Borges intitulado El hacedor, donde incluye el texto así nombrado, libro por el que a Borges se le conoce con el sobre nombre de "El hacedor";
 la novela "El hacedor de fantasmas" escrita por Dan Abnet; la pintura mexicana "El hacedor de máscaras"; la novela de Olaf Stapledon El hacedor de estrellas; cuentos como "El hacedor de milagros", este otro de filiación cristiana, "El sabio hacedor de milagros"...
Este título de "hacedor de milagros ha sido empleado para distintos textos, filmes, obras de teatro, poemas como este "Hacedor de milagros: sentimiento" escrito por Sahid Villela o este otro "El hacedor de milagros" salido de la inspiración de Anita González Llamas. Sin olvidar la maestría literaria (sin desprecio ninguno respecto de los ya mencionados) de Gabriel García Márquez en el cuento "Blacamán el bueno, hacedor de milagros" (incluido en sus Cuentos Peregrinos).

Así podría seguir, elogiando textos, imágenes, obras diversas, compartiéndolas para el solaz de quienes se asomen a esta aportación. Pero es obvio que no lo haré. No por pereza, sino porque la idea sola de ser hacedor puede ser tan tentadora...

Hay personas para quien "El Pensador" de Rodin encierra la desesperación de la inactividad evidente, sin detenerse a observar que muchas veces, si no a cada momento, cada decisión y oportunidad que se nos ofrecen en la senda de la vida no pueden efectuarse a tontas y a locas. Es verdad que dejarse llevar por los impulsos, fluir con las cosas y el tiempo es lo que puede sacarnos del marasmo existencial, sin embargo es de sabios prudentes ubicarse en el justo medio: ni la ataraxia del escepticismo, ni la alocada euforia de la prisa por comenzar y acabar.

Termino recordando y elogiando el monólogo teatral que me ha venido a la mente tras este cartón, también salido de la pluma del gran Gabo, "Diatriba de amor contra un hombre sentado"; porque sí, la mujer tiene tanto de hacedor no solamente por la maquinaria maravillosa de sus entrañas milagrosas, sino por la fuerza que la impele a amar, a huir, a confrontar la vida.

Personalmente me identifico con el pensador, no nada más en tanto varón meditabundo, sino por haber en él (en mí) el gérmen del hacedor, el mismo que ahora, aquí, has podido ver en la forma de un discurso hecho con algo mucho más que solo palabras y que se desvían ahora en este punto para llevarte a mi VETA Literaria, para compartirte mi poema "Hacedora de ensueños" inspirado por la detonadora de este elogio enteramente dedicado a su escultural belleza, no a modo de autoelogio, sino con el afán de, quizá, obtener de ti, amigo lector, un mínimo de atención elogiosa.

sábado, 10 de noviembre de 2012

DE CRÍTICAS Y AMATEURS

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En ocasiones se acercan a mí alumnos o ex alumnos, aspirantes a escritores (yo mismo me sigo entendiendo como tal), escritores amateurs, en especial quienes saben que pasé por la academia y dejando una huella cuya calidad yo no estoy calificado para describir. Lo hacen en calidad de amigos más que de otra cosa. Se acercan para que opine sobre sus textos. Me recuerdan las veces que en mi juventud hice lo propio inquieto por insertarme en este maravilloso mundo de las letras, la expresión y la comunicación, acercándome devoto a mis maestros de la universidad o a escritores, periodistas o artistas que impartían conferencias, o los que fortuitamente cruzaban mi camino en la calle o algún recinto cerrado como un museo. Así o en el transcurso de la carrera profesional y el trabajo conocí a unas muy pocas celebridades: Octavio Paz, Juan José Arreola, Emma Godoy, Pita Amor, José "Perro" Estrada (amigo de mi madre), los hermanos Bichir (Odiseo, compañero de banca), José María Fernández Unsaín, Jacobo Zabludovsky, Valentín Pimstein, Ernesto Alonso, y muchos más cuya memoria no quiero ofender omitiéndolos, pero tampoco quiero cansar con una lista larga y una petulancia fuera de lugar. Digresión aparte, me recuerdan también las críticas que me llegaron a hacer sobre mis textos esas u otras personas, en su mayoría familiares, amigos o compañeros de escuela o trabajo.

Recientemente hice una observación (no simple opinión) a una joven aspirante a escritora, indicándola algunos aspectos y detalles de carácter formal. Su cariñosa respuesta de agradecimiento se limitaba a decir que "no todos piensan eso"; se entiende, lo que yo pienso en cuanto al ritmo, la medida, la respiración del micro poema objeto del comentario y que con todo propósito anoto editado: 

Préstame tus labios esta noche,pero bésame cada día hasta mojarnos en las mieles de tu cama
por Janet Louth
Apostillé:

Hay algo que he notado últimamente en tus "micro poemas": generalmente los formas con dos ideas, en enunciados adversativos. Eso no está mal, pero preocupada por la imagen metafórica estás descuidando la respiración del verso, el ritmo y la métrica. 
Tus textos en cierto modo podrían derivar al hai kai, pero la adolescencia anotada se los impide. Es decir, el primer enunciado avanza lentamente: Prés-ta-me tus la-bios es-ta no-che (10 sílabas comenzando con una esdrújula frenada por un monosílabo y siguiendo con tres vocablos graves). La imagen auditiva es de un brinco seguido de una caída rápida y continuando con un largo trecho horizontal. Luego, el segundo enunciado de más sílabas, comienza igual, con esdrújula rimando (esto está bien), pero la ubicación de los acentos siguientes precipita y alarga la caída. El problema, insisto, no está en la extensión, sino en el control de la métrica, el ritmo y la respiración. Recuerda siempre que la poesía se basa en mucho en la creación de imágenes auditivas, no sólo conceptuales. No es gratuita la relación melódica de la poesía con la canción. Besos. Vas evolucionando.

martes, 15 de mayo de 2012

ELOGIO A CARLOS FUENTES

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Hemos perdido un maestro de maestros, en el día del maestro.

El mejor homenaje que me nace hacerle a Carlos Fuentes, el otro pilar de nuestra cultura que ahora nos deja tras Octavio Paz y Carlos Monsiváis, una de mis principales influencias, es guardar silencio. Callaré al menos por un día o dos, cuanto sea necesario, mi poesía. Amordazaré mi pluma, para que no suelte su tinta de lágrimas anegadas; para que no forme letras que enturbien la región más transparente en esta terra nostra. Me volveré espectro, ominoso chac mool de melancolía áurea y dejaré que los otros digan todo lo que yo no puedo. Dejaré que las líneas, esas ondas de crestas como palabras tiñan mi página de blanca ausencia, ensombrecida solo por el dulzor del naranjo floreciente. Permitiré que la voz de Cervantes, en la forma del viento que mueve molinos, sea principio y fin de su herencia. Defenderé como ellos mi lengua, con el mismo ahinco, con la misma soltura. Narraré lo que me han dejado, que no es poco, pero ya tampoco es tanto. Seré negrura que geste blancura. Imaginación que aspire a instaurar la democracia libérrima entre las ilusiones.

Yo no sé si alcanzaré su estatura, para pararme en sus hombros y desde su cima, desde su testa, mirar y medir la morada de mis musas, como a su vez ellos hicieran sobre sus precedesores.

Soy un hombre que ha llegado tarde a todo, empezando por su nacimiento. Soy un escritor que, aun cuando comencé a temprana edad, he llegado tarde a la literatura. Lento y tarde, para menoscabo de las buenas conciencias.

Carlos Fuentes, el hombre, descansará en paz, pero el escritor universal, apenas hoy ha nacido para la eternidad.

Otra pérdida en mi haber. Otra razón para extrañar.